Los checos celebran hoy el vigésimo aniversario de la Revolución de Terciopelo, que supuso la caída del régimen comunista en Checoslovaquia, tras cuatro décadas de férrea dictadura bajo la égida de Moscú. Aunque la transición democrática checoslovaca se tildó de pacífica, tuvo un punto de inflexión en la manifestación estudiantil que recorrió las calles de Praga el 17 de noviembre de 1989 y resultó duramente reprimida por las fuerzas de seguridad.
Para salirse con la suya en Europa, el presidente Václav Klaus ha agitado uno de los fantasmas del pasado que aún perviven en la memoria de la República Checa: el temor al retorno de los alemanes. Ni cuando intentó bloquear el Tratado de Lisboa alegando que su país salía perdiendo con el nuevo sistema de voto, ni cuando advirtió de que la soberanía checa estaba amenazada, consiguió este economista ultraliberal reunir el apoyo mayoritario de la población en su cruzada euroescéptica… “Hasta que, el mes pasado, mencionó la palabra mágica: los Sudetes”, ironiza Jiri Pehe, uno de los analistas más reputados del país, en su despacho en Praga. A los pocos días, una encuesta de la firma Median afirmaba que dos tercios de los checos apoyaban la ofensiva en defensa de ese territorio.
El Tribunal Constitucional de la República Checa ha rechazado hoy el recurso presentado por un grupo de 17 senadores euroescépticos contra el Tratado de Lisboa. Con esta decisión se elimina el último obstáculo legal que afrontaba el texto y sólo queda que el presidente checo, Václav Klaus, lo firme, aunque ya había anunciado que lo haría.
El presidente checo, Václav Klaus, ha mostrado hoy las primeras señales de acercarse a la firma del Tratado de Lisboa. Encorado hasta ahora en sus objeciones al texto constitucional, Klaus ha felicitado a Suecia, que ostenta la presidencia de turno de la Unión Europea (UE), por atender a sus demandas para modificar el tratado, según ha anunciado la oficina checa.
Con su negativa a firmar el Tratado de Lisboa, el presidente checo ha paralizado toda la maquinaria europea
Atrincherado en el mítico castillo de Praga, el presidente Václav Klaus tiene a la Unión Europea en un puño. Con su negativa a firmar el Tratado de Lisboa mantiene a toda la maquinaria europea paralizada. Los nombramientos del presidente permanente de la Unión, del Alto Representante y de los nuevos comisarios, están bloqueados. Todo está congelado, pendiente de que Klaus estampe su firma para que entre en vigor el tratado.
La República Checa es el único país de la UE que todavía no ha dado su visto bueno a la Carta
El presidente polaco Lech Kaczynski ha firmado este sábado el Tratado de Lisboa y deja a la República Checa como el único país de la UE que no ha completado el proceso de ratificación. Con esta rúbrica Kaczynski pone fin a más de un año de oposición al documento y sube finalmente a Polonia al tren de la construcción europea.
REPÚBLICA CHECA
El primer ministro checo, Jan Fischer, dijo ayer a los líderes de la Unión Europea (UE) que es sólo cuestión de tiempo para que el presidente Vaclav Klaus ratifique el Tratado de Lisboa, el último gran obstáculo para la reforma que pretende aumentar la influencia de la UE.

Nota Completa El País
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha tendido la mano a Rusia después del paso dado ayer por la Administración de Barack Obama de renunciar a construir su escudo de defensa en Polonia y la República Checa, un proyecto percibido como una amenaza por el Kremlin. El primer ministro ruso, Vladímir Putin, ha reconocido que el gesto del presidente estadounidense es “acertado y valiente”.